martes, 15 de diciembre de 2015

Martes: LA EXPERIENCIA DE LA BONDAD DE DIOS (Salmo 31.19-24)

LA EXPERIENCIA DE LA BONDAD DE DIOS

Salmo 31.19-24
19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
21 Bendito sea Jehová, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.
22 Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.
23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; A los fieles guarda Jehová, Y paga abundantemente al que procede con soberbia.
24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón.

Cuando la vida es grata resulta fácil alabar a Dios, porque su bondad es muy evidente. Sin embargo, podemos tener dificultades para ver en el dolor y los problemas una expresión de su tierno cuidado. En tiempos de dificultad, debemos confiar en el pasaje bíblico de hoy, que nos dice que el Señor ha guardado su bondad para quienes confían en Él y le obedecen.

Si usted siente que Dios es bueno solo cuando las circunstancias son agradables, entonces no entiende bien la naturaleza del Señor, y no está consciente de la expresión de su benevolencia para con usted. Quienes han aprendido a conocer el carácter de Dios y confiar en sus caminos, serán capaces de ver la evidencia de su bondad en todas las situaciones.

No siempre sentía que el Señor estaba siendo bueno conmigo. Cuando era niño, mi objetivo era obedecerlo para que no me hiciera nada malo. Las situaciones difíciles y dolorosas de mi vida habían obstaculizado mi comprensión de su bondad. Ahora, al recordar el pasado, puedo ver su amor y su sabiduría al permitir y usar esas pruebas para moldear mi carácter.

Hoy, cuando Dios hace algo que no me gusta, le derramo mi corazón. Después de tratar de entender lo que Él quiere, y escuchar su voz, me lleno de gratitud y de confianza en Él. Y así estoy dispuesto a aceptar con gusto su sabia decisión para mi vida.

Vivimos bajo la protección de Dios. Cuando las circunstancias y los sentimientos le digan a usted lo contrario, confíe en lo que sabe de Él. A lo largo del día, busque evidencias de su tierno amor. Cuando cambie su perspectiva, será capaz de ver las señales de su bondad en todas partes.




lunes, 14 de diciembre de 2015

Lunes: LA DUDA EN CUANTO A LA BONDAD DE DIOS (Génesis 3.1-7)

LA DUDA EN CUANTO A LA BONDAD DE DIOS

Génesis 3.1-7
1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Vivir en este mundo caído puede poner a prueba nuestra fe en la bondad de Dios. El dolor y el sufrimiento (fruto del pecado de Adán y Eva) pueden nublar nuestra comprensión del Señor, y tentarnos a culparlo de todas las dificultades. Entonces nos preguntamos por qué no siempre alivia el sufrimiento, arregla nuestros problemas y nos da lo que necesitamos.

Cuando Eva prestó atención a las mentiras de la serpiente, empezó a dudar de que el Señor hubiera tomado la decisión correcta al prohibirle comer del árbol del conocimiento del bien y el mal. ¿Por qué quiso privarla de sabiduría y del disfrute de una comida que se veía tan deseable?

Nuestros pensamientos son parecidos a los de Eva cuando no estamos de acuerdo con nuestro Padre sobre lo que es mejor para nosotros. Desde una perspectiva humana, “bueno” se refiere a lo que es agradable, placentero, grato o provechoso. Pero Dios tiene un estándar mucho más alto y siempre está activo para lograr su propósito: desarrollar en sus hijos un carácter parecido al de Cristo.

Detrás de cada restricción o mandamiento del Señor está su tierno amor para con quienes le obedecen. Él conoce las atormentadoras consecuencias del pecado, y quiere apartarnos de decisiones que arruinarán nuestra vida. Al rechazar su voluntad, elegimos el dolor y los problemas.

Eva aprendió por su desobediencia que Dios sabe qué es lo mejor. Tenemos la oportunidad cada día de descubrir su bondad al escuchar su voz, obedecer sus mandamientos y confiar en su sabiduría. Venga lo que venga, podemos saber que Él está actuando para nuestro bien temporal y eterno.