sábado, 2 de abril de 2016

Sábado: PRINCIPIOS DE OBEDIENCIA (Lucas 5.6-11)

PRINCIPIOS DE OBEDIENCIA

Lucas 5.6-11
6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
9 Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,
10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

La obediencia es parte fundamental de la vida cristiana. La conversación de Pedro con Jesús junto al Mar de Galilea ilustra tres principios importantes:

1. Obedecer en las cosas pequeñas tiene significado eterno y conduce a bendiciones. Como vimos ayer, una acción aparentemente pequeña —el préstamo de una barca a Jesús— resultó en el llamamiento a Pedro para que llegara a ser pescador de hombres.

2. Obedecer al Señor Jesús es siempre de provecho para otros. En primer lugar, la acción de Pedro hizo posible que más personas escucharan las palabras de Jesús. Más tarde, cuando Pedro echó de nuevo las redes en el agua, a petición del Señor Jesús, su obediencia significó una gran pesca. De igual manera, si vivimos auténticamente los principios bíblicos, nuestros familiares y seres queridos serán bendecidos y se sentirán estimulados a seguir nuestro ejemplo. Y al hablar de cómo Dios responde a nuestra obediencia con su bondad, otros pueden ser motivados a buscar a su Hijo Jesucristo.

3. Dios puede decirnos que respondamos o actuemos de maneras que tienen poco sentido. Dios le dijo a Noé que construyera un arca; le ordenó a Abraham que sacrificara a su hijo Isaac; y mandó a Josué a conquistar Jericó mediante una marcha silenciosa de seis días, y de gritos en el séptimo. Todos estos hombres estuvieron de acuerdo con el plan de Dios, aunque no tenía sentido. Su confianza en Dios anuló cualquier preocupación, y los llevó a recibir una gran recompensa.

Dios tiene un plan para nuestro bien, y es una insensatez no obedecerlo. Al igual que Pedro, no tenemos idea de lo que Dios hará en y por medio de nosotros, si nos comprometemos a vivir en obediencia a Él.

viernes, 1 de abril de 2016

Viernes: LAS BENDICIONES DE LA OBEDIENCIA (Lucas 5.1-5)

LAS BENDICIONES DE LA OBEDIENCIA

Lucas 5.1-5
1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.
2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.

En Juan 14.15, Jesús enseñó a sus discípulos: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. En varias ocasiones, repitió la conexión entre el amor y la obediencia, debido a su gran importancia (vea v. 23; 1 Jn 5.3; 2 Jn 1.6).
Jn 14:23
23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
1 Jn 5:3
3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.
2 Jn 1:6
6 Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.

Obedecer el plan de Dios equivale a decirle: “Te amo”. Tener la perspectiva correcta de la obediencia nos permite soportar cualquier dificultad. Y Dios derrama sus bendiciones sobre quienes le obedecen.

Considere el ejemplo de Pedro. El Señor Jesús le pidió que le permitiera utilizar su barca para predicar a la multitud. Después de haber pasado toda la noche sin atrapar ningún pez, Pedro podría haber dado a Jesús una excusa —que estaba demasiado cansado o que había mucha limpieza por hacer. Pero, en vez de eso, respondió positivamente a la petición de Jesús, y dio un paso hacia la vida de obediencia y bendición. Visto superficialmente, prestar una embarcación para ayudar a Jesús no parecía ser importante más allá de ese momento. Pero Dios tenía más en mente. Iba a usar la vida de Pedro, y le haría un pescador de hombres ("Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.", Mt 4.19).

Puesto que somos incapaces de prever lo que el Señor tiene en mente, es posible que no podamos comprender la importancia de lo que Él nos pida. Podríamos estar tentados a modificar su petición para que se adapte a nuestro gusto, retrasarla para un momento más conveniente, o simplemente no hacer nada. Tales acciones son siempre poco sabias.

Dios recompensó a Pedro con el servicio en su reino. Él quiere hacer lo mismo con nosotros. ¿Cómo le está moviendo el Espíritu, y cuál es su respuesta?