miércoles, 23 de septiembre de 2015

Miércoles: La libertad de renunciar a las cosas (1 Pedro 5.6, 7)

La libertad de renunciar a las cosas 

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Miércoles 23 de septiembre de 2015
Nuestro Padre celestial está interesado en cada detalle de nuestra vida. Si queremos que Él trabaje en un aspecto determinado, ya sea en nuestras relaciones interpersonales, finanzas, empleo, hábitos, etc., debemos estar dispuestos a renunciar a nuestros intereses y a darle todo lo que nos pida.
Podemos pensar que no estamos atados a nada que se interponga entre nosotros y el Señor, pero Él conoce nuestros corazones. Un domingo, cuando (el Ps. Stanley) estaba a punto de predicar sobre esto, Dios me mostró algo de lo que no me había ocupado. Me di cuenta de que tenía que enfrentarlo, o de lo contrario no podría predicar el sermón. Así que me alegré cuando la canción del coro se prolongó, pues eso me dio tiempo para poder llegar a decir: “Señor, si eso es lo que deseas, quiero dártelo. Tienes el derecho de reclamarlo en cualquier momento, así que es tuyo ahora mismo”.
Es difícil ser completamente obedientes si estamos aferrados a algo. El Señor quiere que nos aferremos exclusivamente a Él, para que no podamos ser influenciados por el mundo. Usted puede tener multitudes de cosas con las que Dios le ha bendecido, pero en el momento que cualquiera de ellas lo posee a usted, el trabajo de Él en su vida se verá obstaculizado. Pero si abre las manos, sin aferrarse a nada, será totalmente libre para que el poder del Espíritu Santo fluya a través de usted.
¿Hay algo que siente que nunca podría dejar? Piense en cualquier cosa que le absorba, y piense sinceramente si eso le tiene cautivo. Le reto a dejar esa relación o esa situación al Señor ahora mismo, para que Él pueda darle la victoria y la libertad que usted ha estado anhelando.

Biblia en un año: Jonás 1-4


martes, 22 de septiembre de 2015

Martes: La provisión de Dios en la adversidad (1 Tesalonicenses 5.18)

La provisión de Dios en la adversidad 

18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Martes 22 de septiembre de 2015
Si usted no está pasando por un momento difícil, probablemente lo estará pronto. Jesús dijo que tendremos muchas aflicciones en esta vida ("Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.",Jn 6.33). Pero, por más desagradables que sean las pruebas, hay muchas razones para dar gracias. Ayer vimos que los creyentes podemos contar con tres ayudas en los problemas: la presencia de Dios, una vía de escape y el potencial para crecer. Hoy veremos dos más.
1. Protección. Dios no siempre impide que los creyentes experimentemos sufrimiento o desilusiones. Detener las tormentas puede ser nuestro objetivo, pero desde la perspectiva de Dios, la adversidad puede ser necesaria para que maduremos espiritualmente. No obstante, el Padre celestial nos da su protección permaneciendo con nosotros en la lucha. Después que recibimos a Jesús como nuestro Salvador, tenemos la promesa de que Dios morará en nosotros y de que nunca nos dejará. Es más, tenemos la seguridad de que nada podrá separarnos de su amor (Ro 8.38, 39). Así pues, nuestro Dios siempre camina con nosotros en medio de las dificultades, dándonos su orientación y su verdad en la situación.
Romanos 8:38, 39
 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
2. Paz. Aunque las dificultades nos causan dolor, los creyentes tenemos la paz de Dios. Esta serenidad interior no depende de que mejoren las circunstancias, sino de nuestra relación con Dios. Nuestro principal enfoque no debe ser la solución del problema, sino nuestra dependencia de Dios.
Cuando reconocemos la ayuda de Dios en las pruebas, podemos expresar gratitud. Hacerlo nos permitirá fijar nuestros ojos en Él, no en nuestras circunstancias. Muchas veces no sabemos cuál es el propósito de cada prueba, pero sí sabemos que nuestro Señor es misericordioso y digno de confianza.